Riesgos de la radiación en pruebas de diagnóstico por la imagen

PorMustafa A. Mafraji, MD, Rush University Medical Center
Revisado porWilliam E. Brant, MD, University of Virginia
Revisado/Modificado Modificado sept 2025
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Las pruebas de diagnóstico por la imagen que utilizan radiaciones, por lo general los rayos X, constituyen una valiosa herramienta de diagnóstico, pero la exposición a la radiación tiene algunos riesgos (véase también Lesiones causadas por la radiación).

Las diferentes pruebas diagnósticas requieren distintas cantidades de radiación (véase la tabla ), pero la mayoría utilizan dosis bajas que en general se consideran seguras. Por ejemplo, la dosis de radiación de una radiografía de tórax es comparable a 10 días de exposición a la radiación natural denominada radiación de fondo. Sin embargo, la exposición a la radiación es acumulativa, con independencia del intervalo entre las pruebas. Esto significa que si la persona se somete a muchas pruebas diagnósticas que utilizan dosis bajas o varias pruebas que utilizan dosis altas, puede estar expuesta a cantidades relativamente importantes de radiación. Cuanto mayor sea la dosis acumulada, mayor es el riesgo de cáncer y a veces el daño tisular.

¿Sabías que...?

  • La exposición a la radiación es acumulativa, con independencia del intervalo entre las pruebas.

Las pruebas de diagnóstico por la imagen son sólo una de las fuentes de exposición a las radiaciones. La exposición a la radiación medioambiental (procedente de las radiaciones cósmicas y los isótopos naturales [véase Lesiones causadas por la radiación]) puede ser relativamente elevada, sobre todo a grandes altitudes. Al viajar en avión, la exposición a la radiación ambiental aumenta.

Al solicitar pruebas diagnósticas, el médico tiene en cuenta la exposición total de una persona a la radiación (a lo largo de su vida), es decir, la dosis total de radiación recibida. El beneficio potencial de una prueba diagnóstica debe superar el daño potencial.

Tabla
Tabla

Las tomografías computarizadas emplean una de las más altas dosis de radiación en imágenes médicas. Sin embargo, aun cuando se realice una TC, el riesgo para los adultos es bajo, y es poco probable que la salud quede afectada.

Sin embargo, el riesgo debido a la exposición a la radiación es mayor en ciertas situaciones:

  • Durante la infancia

  • Durante la primera infancia

  • Durante el embarazo (sobre todo al principio)

  • Para ciertos tejidos, como los tejidos linfoides (parte del sistema inmunitario), los testículos y los ovarios.

Para minimizar los riesgos, los médicos tienen en cuenta los aspectos siguientes:

  • Utilizar pruebas que no requieren radiación, como una ecografía o una resonancia magnética (RM), siempre que sea posible

  • Recomendar pruebas diagnósticas que utilicen radiación solo cuando sea necesario, especialmente en niños pequeños y al solicitar estudios que requieran dosis altas de radiación.

  • Tomar precauciones para limitar la exposición a la radiación durante las pruebas (por ejemplo, protegiendo las partes vulnerables del organismo, como la glándula tiroidea o el abdomen de una mujer embarazada), siempre que sea posible

Los nuevos equipos y las técnicas modernas han reducido significativamente las dosis de radiación utilizadas en las pruebas de diagnóstico por la imagen.

Riesgo de las radiaciones durante la lactancia (bebés) y la primera infancia

Los riesgos de la radiación son mayores en los lactantes y en los niños pequeños porque su mayor esperanza de vida incrementa la probabilidad de que se acabe desarrollando un cáncer asociado a la radiación. Las células de los niños se dividen más rápidamente, y las células de división rápida son más propensas a las lesiones por radiación.

El riesgo de cáncer resultante de la radiación es difícil de determinar. Algunos expertos calculan que alrededor de 18 de cada 10 000 niños de 1 año de edad a quienes se les ha realizado una tomografía computarizada de abdomen acaban muriendo como resultado de un cáncer causado por la radiación.

Cuando los niños requieren pruebas diagnósticas, los padres deben hablar con el médico acerca de los riesgos y sobre el posible uso de pruebas alternativas que no requieran radiación. Si las pruebas que utilizan radiación son necesarias, los padres pueden ayudar a minimizar los riesgos al preguntar acerca de lo siguiente:

  • Si se usará la dosis más baja posible para establecer el diagnóstico (por ejemplo, algunas veces pueden realizarse imágenes de baja resolución, que utilizan menos radiación)

  • Si la exposición se limitará a la menor superficie posible del cuerpo

  • Si se limitará el número de exploraciones

Riesgo de las radiaciones durante el embarazo

Las mujeres embarazadas deben ser conscientes de que la radiación causada por las pruebas de diagnóstico por la imagen comporta riesgos para el feto. Si deben someterse a una prueba de diagnóstico por la imagen, deben informar a su médico de si están o pueden estar embarazadas. Los médicos también tienen en cuenta si la mujer puede estar embarazada y no lo sabe. Sin embargo, si es necesario, pueden realizarse radiografías en mujeres embarazadas. Durante las pruebas diagnósticas, la persona que realiza la prueba protege al feto de la exposición a la radiación cubriendo el abdomen de la mujer con un delantal de plomo.

El riesgo para el feto depende de:

  • El momento del embarazo en el que se realice la prueba.

  • Qué parte del cuerpo de la madre sea irradiada

Durante el embarazo, el riesgo es mayor cuando los órganos se están formando, durante las semanas 5 a 10 del embarazo. En este periodo, la radiación puede causar defectos de nacimiento. Al principio del embarazo, el problema más probable que resulta de la exposición a la radiación es un aborto espontáneo. Después de la semana 10, los abortos espontáneos y los defectos de nacimiento graves son menos probables.

Las radiografías de las partes del cuerpo de la madre que están lejos del feto, tales como las muñecas y los tobillos, lo exponen a menor radiación que la irradiación de partes más cercanas, como la zona lumbar. Además, las radiografías de partes del cuerpo más pequeñas, como los dedos de las manos y los pies, requieren menos energía de rayos X que las de partes del cuerpo más grandes, como la espalda y la pelvis. A causa de estos factores, las radiografías que no involucren el abdomen tienen poco riesgo, con independencia de cuándo se hacen, en especial si se coloca una pantalla protectora de plomo sobre el útero. Por lo tanto, si es necesaria una radiografía (por ejemplo, para valorar un hueso roto), el beneficio potencial, en general, supera al daño potencial.

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